LILACPHARMA
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Las Procrastination Pills son fruto del Drop004 de Lapsus Lilac, un medicamento diseñado para dejar de postergar compulsivamente las cosas quieres hacer. “To keep delaying something that must be done” es la definición primaria sobre la que empezaremos a pensar.
Te lo pongo en Inglés para dar créditos al diccionario Cambridge, ya que he usado la primera parte de su definición. Si crees que la Rae ha hecho un pésimo trabajo, puedes buscar los organismos de otras lenguas y adherirte al significado que más te guste, lo aprendí investigando sobre sandwiches. ( el maravilloso mundo de las palabras ) Si la RAE hubiera hecho los deberes se llamarían: “ Pastillas contra la Procrastinación” peeeeero… Sigamos.
Su origen viene de Cras; un adverbio del latín que significa "mañana" y Crastinus es el adjetivo derivado de cras, que vendría a significar “perteneciente a mañana”. El problema que dejes para mañana lo que puedes hacer hoy, desescuchando al refranero ESPAÑOL, el problema es que eres un puto pro haciéndolo. De ahí el termino pro-crastinar. Yo llevo tanto en el gremio que ya lo pronuncio bien el 99% de las veces. ( Shout out al perro de San Roque )
Estás en las manos de un profesional que va tratar de comunicarte todos los conocimientos adquiridos en 14 años de sufrimiento. Mi poemario este llenito de imágenes que tratan el tema, la mayoría son ígneas porque esta enfermedad en estados avanzados se siente como arder vivo.
El caso, hay cosas que hay que hacer y tú, por alguna razón que desconoces, te resistes a ello o en el mejor de los casos, lo haces a regañadientes y mal en el último momento. La primera pregunta es: quién ha decidido que hay que hacerlas? Des-impersonalicemos al dictador de cosas que hacer. Si has sido tú, perfecto. Si no has sido tú, lo siento pero has sido tú.
Incluso si estas ante una imposición, siempre puedes aceptar las consecuencias de negarte, aunque sean trágicas, si es que las conoces, y si no, ya sabes. Y es ese entendimiento el que te hace complice, el que te da aceptación sobre cosas que realmente no querrías hacer. ( Si es que no eres prisionero de guerra, te han abducido o alguna mierda extrema. ). Esto no es una apología de hacer lo que no quieres. Es un: haz lo que tengas que hacer mientras buscas cambios aunque parezcan imposibles. Sigamos.
Tú quieres hacer algo, lo que sea. Pero espera; Estás seguro? Yo quería ser ingeniero de F1 de pequeño, mi tío siempre me lo recuerda. Reconozco que el rollito competitivo me gusta, pero cualquiera que me conozca sabe que lo único que sé de coches son los dos pedazo Toyota Yaris negros full equip que compraré cuando me sobre la panoja, uno para mi y otro para Tutun. Os imagináis con quién seguía a Fernando Alonso de pequeño no? Pues eso.
Asegúrate de que no te engañas. Tú, realmente que quieres? Y si la respuesta empieza por “dejar de” igual estamos ante una adicción, y no me siento yo capacitado como para opinar aquí, aunque compartan ciertos mecanismos. Ya que has llegado hasta aquí termina la experiencia que igual rascas algo.
Aquí ya solo quedamos reales y yonkis. Yo tardé años. Muchísimos, y unos 100 lunes de terapia. Tú, si no sabes que quieres, elige personalmente cualquier cosa, hazla y ya vas viendo. La parálisis es la muerte dog. El camino es oscuro y alberga horrores.
Yo todavía aún, siendo doctor honoris causa, caigo cada cierto tiempo en los mismos mecanismos. Pienso mucho para no pensar. Generalmente ideas, pero le meto a cualquier espiral obsesiva. No estoy científicamente seguro pero creo que como me gustan, encontrar nuevas ideas me da dopamina. Barata. Decir que las voy a hacer, dopamina más barata aún. Además con las suficientes será imposible terminarlas todas, y eso de alguna manera que no sé explicar me hace ser menos fracasado al no realizar ninguna. O todo o nada. Mientras tanto, saltas de una a otra y tu mente siempre está entretenida.
Tampoco me gusta ni perder ni hacer las cosas mal. Me es más cómodo no intentarlo que enfrentarme al hecho de que igual no sé hacer algo o no tengo los resultados que me gustaría tener. Y aquí entra el perfeccionismo, que he descubierto hace poco y desde entonces todo es negociación de cuando soltar. Le sumas ser ambicioso y tienes una mezcla muy incómoda. Según escribo me estoy acordando de la vez que rehice un diseño 200 veces durante años sin llegar a terminarlo. Con el tiempo luego decidí que iba a terminarlo para que sea una bandera contra la procrastinación jeje. Lo retomo? igual algún día.
Casi se me olvida algo importante. Soy un miedica. Hacer las cosas que te dan miedo, como te puedes imaginar, da miedo. No hacerlas pesadillas o insomnio, a estas alturas de mi vida soy team miedo.
Ahora tú, te propones una cosa, solo una. Sencillita, que se puedar hacer todos los días, que solo dependa de ti, que no sea el resultado esperado, y la haces. Respetas tu palabra y la haces. Una dosis día. Lo que sea. Lo haces. Aunque no sea existencial. Cuando seas un crastinador, ya vas viendo.
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